A inicios de los años 60, la armada soviética encargó a la fábrica de Chistopol —más tarde conocida como Vostok— el desarrollo de un reloj sumergible que fuera fiable, cómodo y resistente, apto tanto para tierra como para operaciones subacuáticas. Así nació el Amphibia, un nombre que define directamente su razón de ser.
Su diseño claro y funcional responde a una lógica militar: nada superfluo, todo al servicio de la resistencia. La experiencia de Vostok en relojería militar sentó las bases de los Komandirskie y, especialmente, de este modelo capaz de soportar 200 metros de profundidad gracias a una ingeniosa construcción de caja en acero inoxidable.
El Amphibia consolidó la filosofía de la marca: relojes mecánicos preparados para funcionar con precisión en condiciones extremas, soportando presión, golpes y temperaturas variables. Una génesis marcada por la necesidad, probada por el tiempo.

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